Sanando El Rechazo

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Todos queremos sentirnos bien y por eso es bueno afirmar nuestra identidad personal, es decir aceptarnos como somos, como hijos de Dios, desarrollando una correcta autoconfianza, sin embargo, cada uno de nosotros pudo haber vivido o estar viviendo algún tipo de rechazo, lo que de una u otra forma condiciona la verdad de Dios en nuestro corazón.

¿Quién no ha sido rechazado?, todos de alguna forma lo hemos experimentado, hasta por nosotros mismos.

Y ese rechazo puede generar profundas heridas en nuestro corazón, deteriorando nuestra imagen, condicionando nuestro presente y cambiando nuestro futuro.

Por ello es importante saber que a veces nuestras reacciones de hoy pueden ser consecuencia de lo que vivimos desde el vientre de nuestra madre; en nuestros primeros años, y hasta en la actualidad.

Si, el rechazo hace que nuestras emociones cambien y, por ende

  • A veces nos sentimos culpables por todo
  • nos cuesta mucho expresar nuestras emociones
  • nos da rabia todo y queremos gritar y hacer lo que nos da la gana
  • nuestras emociones toman el control y un día estamos super bien y al rato muy mal

 

La verdad es que el rechazo que hemos experimentado nos lleva a veces a tomar malas decisiones

APLICACIÓN TEOTERAPICA

La Palabra de Dios nos dice en Proverbios 27: 10 (NVI)

Aunque mi padre y mi madre me abandonen, el Señor me recibirá en sus brazos.

Si bien amamos a nuestra familia, Dios nos dice que, que aunque los que nos deben amar más si en algún momento nos dejaran, no importa, pues para Él somos tan valiosos que Él nos está esperando todos los días con sus brazos abiertos para amarnos como nadie nunca lo hará. Es tiempo de entregarle nuestro corazón a Dios, para que Él nos ayude a sanar todas esas heridas que se han producido por el rechazo evidente o tal vez oculto que hemos recibido, pues su Amor lo puede cambiar todo y darnos la valía justa para sanar y avanzar.