Lagrimas vs Gozo

lagrimas

“Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes”. (Efesios 4:29)

Existen enemigos muy comunes en la comunicación que se levantan como una pared que se interpone entre dos personas que se aman.
Las parejas utilizan armas para defenderse, que lo único que hacen es construir un muro de resistencia que imposibilita todo tipo de comunicación y ese enemigo son las lágrimas.

Esta arma defensiva la utilizan frecuentemente las mujeres, aunque también los hombres sanguíneos o melancólicos. Con las lágrimas estamos diciéndole a nuestra pareja: “Si mencionas mis defectos, lloraré”.

En la primera discusión que se tiene en el matrimonio, generalmente la mujer queda en un mar de lágrimas. Esta reacción hará que inconscientemente el esposo se abstenga de hablar, para evitar el llanto. Así se está levantando una pared que impide la comunicación.

La mujer necesita muestras de amor, caricias, y sobre todo palabras tiernas y delicadas, que le lleven a experimentar protección y cuidado.

El gozo es aquella profunda alegría espiritual que el Espíritu Santo infunde en nuestros corazones, y es por eso que en los momentos de crisis en nuestra relación matrimonial, debemos resistir a la tristeza y a las lágrimas y permitirle al Espíritu Santo que nos llene de su gozo.