Mi creador es mi ayuda

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Salmo 109:22 – 26 “Porque yo estoy afligido y necesitado y mi corazón está herido dentro de mi”

Cuando hay heridas en las entrepieles de mi alma, pero aprendo a vivir sin miedos, siendo capaz de tomar decisiones, como perdonar o dejar cosas que ofenden a Dios y a otros, no ser indiferentes o reprimir los sentimientos o emociones, vivir sin complejos o sintiéndote inadecuada, insegura o inferior; es la plataforma para descubrir tu potencial.

Las situaciones que enfrentamos son tan difíciles de soportar que producen en usted traumas en su mente,  quieres  olvidar o huir y crees que lo que estas viviendo es mentira, y piensas que no todos podrán comprender y ponerse en tu lugar, y en vez de apoyarte, encuentras burlas, criticas, falta de humildad y empatía y piensas que a nadie le importa lo que estas sintiendo, pero hay Alguien que sabe cómo te sientes y te puede ayudar, ese es Jesús, (Isaías 53:3) “ Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en sufrimiento, y como que escondimos de Él, el rostro, fue menospreciado y no lo estimamos”.

Hoy tú puedes con valentía aceptar con fe y confianza a Jesucristo y dejar que El sane tus heridas y dejar el temor y las cosas que te ofendieron y entonces habla con Dios de lo sucedido porque El es la fuente de nuestro potencial.

¿Qué hacer?

Creer que a pesar de lo doloroso que está viviendo, Dios esta con usted para consolarte y fortalecerte y ser libre y sanarte (Isaías 41:13) “Porque Yo soy Jehová tu Dios quien te sostiene de tu mano derecha y te dice: No temas, yo te ayudo”. Él te hace esta invitación, no importa como vienes a Él, que tanto te has alejado, lo importante es que vengas a Él. Mira como esta tu vida, medita en tus caminos (Hageo:1-5). Algunos cometen errores se llenan de   culpas y se quedan en su propia depresión y angustia, dile a Él, “líbrame de los errores que me son ocultos”.

Después de tener ese encuentro personal con el señor recuerda que las heridas y la decepción se sanan con el perdón, establece una relación personal con Dios, (Jeremías 29:13). Y mantener tu comunión con Dios y permanentemente buscar su ayuda.

Paz, gozo, y alegría sean multiplicadas.