“Y sobre todas estas cosas, vestíos de amor, que es el vínculo perfecto”
(Colosenses 3:14)
Buscando el término acompañar en el diccionario dice que es ir en compañía de otro y agrega que también puede ser participar en los sentimientos de otros.
La Biblia enseña que el matrimonio es un pacto sagrado entre un hombre y una mujer, establecido por Dios. Es una unión de amor, respeto y apoyo mutuo. A quien no le gustaría disfrutar de este estado especial y particular, como vemos dentro del matrimonio se requiere la compañía del hombre con la mujer y esta acción es recíproca, para lograr una convivencia sana.
Esta unión de amor necesita ser sostenida y además una edificación espiritual. Es el Espíritu Santo quien está disponible y a favor de esta tarea.
Cuando en la pareja uno de los cónyuges, no está convertido o no participa de nuestra fe; es donde necesitamos de la intervención sobrenatural del ayudador por excelencia. Sin Él es imposible la conversión
Recuerde:
- Es voluntad de Dios que las familias vengan a Cristo
- Solo el Espíritu Santo convence.
- Los esfuerzos humanos, en las emociones, no dan fruto permanente.
- Cuando se rinde el corazón a la voluntad de Dios, el concede los anhelos.
- En medio de la alabanza y adoración Dios se mueve con poder.
